Categoría: Noticias

Para rezar en familia.

Ya sabes las instrucciones… como todos en casa vamos muy ocupados os proponemos que peguéis esta oración en la puerta de casa, para que antes de salir (por la mañana, por la tarde o en cualquier otro momento), todos los de casa la recéis (juntos o cada cual cuando salga). Un nuevo modo de orar en familia. Cada semana colgaremos una nueva.

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

Dios padre nos quiere con un amor sin fin.

Dios Hijo nos quiere hasta dar la vida por nosotros.

Dios Espíritu Santo es todo el  amor de Dios

y vive en nosotros

 

Y porque Dios nos ama,

no nos condena, nos perdona,

nos abraza, nos besa.

 

SeñorJesús, danos un corazón nuevo,

grande, para que quepa mucho amor,

mucha ternura, mucho perdón.

 

Haznos fuertes  para que  no tengamos miedo

de querer a todos, a los que nos quieren mucho

y a los que no nos quieren.

 

Para rezar en familia.

Ya sabes las instrucciones… como todos en casa vamos muy ocupados os proponemos que peguéis esta oración en la puerta de casa, para que antes de salir (por la mañana, por la tarde o en cualquier otro momento), todos los de casa la recéis (juntos o cada cual cuando salga). Un nuevo modo de orar en familia. Cada semana colgaremos una nueva.

 

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 

Jesús se queja porque han convertido

la casa de Dios en un mercado

lleno de negocios no muy limpios.

 

¡Como le duele que no sea una casa de oración,

un lugar donde se alabe y se bendiga a Dios,

donde se le escuche y se le adore.!

 

También  le duele que nosotros no nos queramos,

no nos respetemos,

no ayudemos a las más necesitados,

porque todos somos casa de Dios.

 

Perdónanos, Señor,

reconocemos nuestro pecado.

 

Para rezar en familia.

Ya sabes las instrucciones… como todos en casa vamos muy ocupados os proponemos que peguéis esta oración en la puerta de casa, para que antes de salir (por la mañana, por la tarde o en cualquier otro momento), todos los de casa la recéis (juntos o cada cual cuando salga). Un nuevo modo de orar en familia. Cada semana colgaremos una nueva.

 

SEMANA DE PASCUA 

Todo parecía perdido.

Jesús, muerto en la cruz y enterrado.

La esperanza hundida.

La luz apagada.

El corazón muerto de tristeza.

Pero el sepulcro estaba vacío.

El Señor está vivo, ha resucitado.

Aleluya, aleluya.

El amor  ha triunfado.

Aleluya, aleluya.

Gracias, Dios Padre, por la vida nueva

que has regalado a tu HijoJesús.

Gracias, Dios Hijo, por la vida nueva

que nos has dado.

Gracias, Dios Espíritu,

por abrirnos las puertas de tu corazón

y poder vivir en él felices para siempre.

 

4 de marzo de 2012

 MARCOS 9, 1‑9.

 

Sonia se ha vuelto a ir “al Sur”. Cada cierto tiempo pasa unos meses como cooperante en países donde la pobreza campa a sus anchas. No es un paréntesis en su vida, sino una opción consolidada. Ella vive con intensidad sus clases de secundaria, su parroquia y la relación con sus amigos. Pero en todos estos lugares intenta transmitir la dedicación al prójimo. El secreto está en haber contemplado a Dios transfigurado en el servicio y en la gratuidad. ¡Ah! y en no quedarse en buenas intenciones.

 

El Evangelio muestra a Jesús en noches enteras de oración. Tiene momentos frecuentes de intimidad y encuentro con Dios. Es su secreto y su fuerza, su descanso y su paz. Así entendemos que Él no dé discursos «sobre Dios» sino que habla de su «Padre Dios». Atrás quedan las teorías y las lecciones. Jesucristo sabe y siente que el amor de Dios transforma todo lo que toca. La transfiguración muestra que Dios no se queda en las nubes sino que baja a la realidad. Tras el Tabor, Jesús, encontrará a leprosos, fariseos, viudas, pobres y pecadores… Es su camino hacia Jerusalén, hacia la Pascua.

 

También nosotros, después de haber hecho la experiencia necesaria del Tabor, debemos bajar a lo cotidiano y vivir cada día en fidelidad y sinceridad a Dios y al prójimo. Es la vida de los creyentes. Recorrer el mismo camino de Jesucristo, apoyarnos en el buen Padre Dios y afrontar con disponibilidad y confianza las dificultades de la vida. Es nuestro camino hacia la Pascua.

 

Señor, cuando me veas tembloroso y con dudas,

Cuando me acorrale la rutina de la vida

y mi fe se haga débil.

Hazme subir contigo al Tabor.

Quiero contemplar tu rostro transfigurado,

Y bajar contigo, de nuevo,

Camino de tu Pascua.

 

Feliz Semana.

 

Para rezar en familia.

Ya sabes las instrucciones… como todos en casa vamos muy ocupados os proponemos que peguéis esta oración en la puerta de casa, para que antes de salir (por la mañana, por la tarde o en cualquier otro momento), todos los de casa la recéis (juntos o cada cual cuando salga). Un nuevo modo de orar en familia. Cada semana colgaremos una nueva.

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

Nos gusta escuchar música;

nos gusta escuchar cuando nos alaban;

nos gusta que nos escuchen.

 

SeñorJesús, Dios Padre nos dice

que te escuchemos a ti ,

que eres su Palabra,

pero nos hacemos los sordos

sordos de conveniencia.

 

Cura, Señor, nuestra sordera,

para que escuchemos tus palabras,

las guardemos en el corazón

y sean la música que nos haga vivir

llenos de alegría.

 

Para rezar en familia.

Ya sabes las instrucciones… como todos en casa vamos muy ocupados os proponemos que peguéis esta oración en la puerta de casa, para que antes de salir (por la mañana, por la tarde o en cualquier otro momento), todos los de casa la recéis. Un nuevo modo de orar en familia. Cada semana colgaremos una nueva.

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 

Cuando nos perdemos sentimos miedo

porque estamos desorientados

y no sabemos qué camino coger.

 

Ahora estamos perdidos.

Nos hemos dado cuenta de que

no hacemos el bien que queremos

y hacemos el mal que no queremos,

y esto nos aleja de Dios.

 

Señor Jesús, enséñanos tus caminos;

guíanos para que volvamos a ti,

porque estando a tu lado

nuestro corazón no temblará de miedo

sino que reirá de alegría.

26 de febrero de 2012

 MARCOS 1, 12‑15.

 

María pensó en tirar la toalla. No podía más. Toda la vida formándose para dedicarse a los demás, un curriculum de oro y una vocación de servicio. Pero la realidad discurría entre trabajos breves y precarios. Así poco podía ayudar. Por no hablar de formar una familia. El horizonte era sombrío. ¿Merecía la pena seguir pensando en desarrollar su vocación de educadora? Sólo su férrea voluntad, la insistencia de sus amigos, y la fe mantenían su vocación. Es la realidad de tantos jóvenes sin un trabajo donde desarrollar su servicio a los demás y trabajar por la edificación de una sociedad mejor.

 

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús en medio de la tentación. Como todos, él también pasó por la prueba del desierto. No tuvo que ser fácil. Atrás dejaba su sus seguridades. Estaba a punto de comenzar un tiempo nuevo: su vida pública. Sabía que iba a ser complejo, que encontraría rechazo y marginación. Y quién sabe si hasta la muerte. Pero, apoyado en Dios, comienza a proclamar, a los cuatro vientos, la Buena Nueva del Evangelio. A quienes le escuchan les pide conversión: un cambio de de vida, confiar absolutamente en el Dios compasivo y salvador y ponerse al servicio de los demás.

 

Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma, nos invita a los cristianos a un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor. A ponernos a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras. Desde luego, otro gallo nos cantaría si actuásemos así. Al comienzo de la cuaresma nos preguntamos ¿cuál es nuestra tentación? ¿qué es aquello que nos distrae del auténtico camino del evangelio? ¿qué anteponemos a Dios? Seguro que este tiempo nuevo nos ayuda a descubrir con más claridad a Dios y a responderle en el prójimo y en los necesitados.

 

Feliz Semana.

12 de febrero de 2012  – MARCOS 2, 1‑12

 

 El alivio inicial fue la antesala del perdón. Hacía tiempo que en la familia sólo había conflictos. Una relación destrozada. Un proyecto hecho añicos. Unas víctimas infantiles. Estaban destrozados. Aquello parecía insalvable. Otra familia rota. Un número más en las estadísticas. Una tragedia para quienes lo habían vivido. Pero Antonio y María sacaron fuerzas de donde casi no quedaban y se pusieron a caminar en una dirección diferente: redescubrir al otro. Gracias a mucho tiempo, a mucha paciencia y a muchas personas consiguieron rehacer la vida. Un día lo expresaron con palabras: Hemos vivido el perdón. Nos ha salvado la vida.

 La actividad de Jesús en el evangelio es incesante. Todos le buscan, quieren escucharle y sentir su perdón. El evangelio de hoy presenta a un paralítico que, como todos los enfermos de su tiempo, estaba considerado como un pecador. Jesucristo no se lo piensa dos veces: “tus pecados quedan perdonados” y, de regalo, “coge tu camilla y vete a tu casa”. Evidentemente el enfermo quedó curado y el pecador perdonado. El perdón y una nueva vida llegaron para aquel enfermo. Una vez más el milagro del evangelio es una señal para que todos vean y crean.

 No es fácil perdonar pero, sin embargo, es el mayor signo de amor que puede haber. El perdón es anteponer a la persona a sus actos, es reconocer que todos erramos y es confiar en la transformación del otro. Ojo por ojo y el mundo se quedará ciego. ¿Cuántas veces tengo que perdonar? Ya sabemos la respuesta. Dios nos ha amado primero y en su amor nos regala el perdón. ¿Cómo no vamos a hacer lo mismo entre nosotros?

 En la semana que nos vestimos de ceniza pedimos a Dios su perdón y nos comprometemos a ser, ante el mundo, signo de reconciliación y de paz… para que crean en Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador.

 Feliz Semana.

12 de febrero de 2012 – MARCOS 1, 40‑45

 

Belén ha vuelto de la India transformada. Allí ha descubierto cómo la sombra de la pobreza envuelve una buena de la humanidad. Ha contemplado los rasgos humanos de la miseria. Ha jugado con niños y conversado con adultos. Ha transitado lugares impactantes y ha escuchado las necesidades de muchas personas. Ella ha sentido el clamor de un gran colectivo que expresaba lo del leproso del evangelio: “Si quieres, puedes limpiarme”. Su respuesta es una opción más decida por los necesitados desde su quehacer voluntario en Manos Unidas. Ella insiste: todos tendríais que ver lo que yo he visto.

Jesús, en el evangelio, descubre el rostro de los necesitados. Con frecuencia le buscan y él no permanece indiferente. Su acogida es consuelo. Su palabra es alivio. Su perdón trasforma a quien lo recibe. Y su voluntad es que todos tengan vida en abundancia. “Queda limpio” es la sentencia que da al leproso. El leproso quedó curado y volvió a ser alguien, recuperó la dignidad y pudo relacionarse con todos, como uno más. Fue su salvación. Con razón no dejaban de llegar a Jesús multitud de personas enfermas y marginadas. Su fama atravesaba el tiempo y el espacio. Todos quedaban transformados.

Hoy celebramos la Campaña contra el Hambre. 53 años de lucha incesante contra la pobreza. Manos Unidas sigue diciendo “queda limpio” a muchas personas y poblaciones. Gracias a su buen hacer y a nuestra colaboración ha llevado agua, ha dado salud, educación, pero, ante todo, ha llevado esperanza.

Somos la primera generación capaz de acabar con la pobreza en el mundo. El secreto está en el decrecimiento y el reparto equitativo de los recursos. En cristiano siempre hemos hablado de la austeridad y del compartir. Ciertamente la crisis nos hace ver más cerca el rostro de los pobres, pero no puede ocultar nuestro papel en el alivio y la solución de la pobreza. Nuestra reacción pasa por la generosidad, la esperanza y la búsqueda de una solución global y auténtica ante la pobreza.

Feliz Semana

5 de febrero de 2012 – MARCOS 1, 29‑39

  

Manolo es fisioterapeuta. Cada día contempla milagros y, además, colabora para que sucedan. Ayuda a caminar a los cojos, sana a los tullidos y alienta a quienes han perdido la esperanza. Con sus manos, sus palabras y su buen hacer ayuda a infinidad de personas a recuperar la vida que habían perdido. Siente que muchos le esperan y se dedica a ellos con auténtica entrega y dedicación. Dice que tiene mucha suerte al poder sentir algo de lo que sentía Jesús cuando curaba a personas.

 En el evangelio, Jesucristo, siempre está rodeado de gente que espera distintas cosas de él. Una palabra, el perdón, una curación y quien sabe si algo de comer. No es de extrañar que le siguiesen, arreglaba todo lo que tocaba, incluida la suegra de Pedro. Pero, lejos de instalarse en un lugar, explora nuevas plazas para que todos conozcan al buen Padre Dios. Es su auténtica pasión: que todos conozcan a Dios, que todos escuchen la buena nueva, que todos vivan como Dios quiere. Su secreto y su fuerza la encontramos en la oración frecuente y en la confianza absoluta en Dios.

 Esta semana tenemos dos convocatorias de gran intensidad. La primera es el día del Ayuno Voluntario que nos hace mirar a quienes sufren el obligatorio ayuno de la pobreza. Demasiadas personas padecen hambre 365 días, el ayuno de un día nos ayudará a mirarles de otro modo. La segunda es  la Jornada mundial del enfermo, una fecha de especial oración y cercanía con quienes han perdido o tienen una salud precaria. Son dos jornadas que nos invitan a responder al estilo de Jesús, con más acciones que palabras. Una forma estupenda de presentar a Dios.

 En el primer día de la semana nos sentimos sanados y curados por Dios y al mismo tiempo nos lanzamos a ser sanadores y cuidadores de un mundo que ha perdido la salud, que pasa hambre, y que no siempre busca el Norte de la justicia.

 Feliz Semana